El Charcón es una piscina natural situada en mitad de la playa de Las Canteras, entre Los Lisos y Peña La Vieja. Famoso por la limpieza cristalina de sus aguas y por su caprichosa morfología (en bajamar se convierte en una curiosa herradura de unos cincuenta metros de diámetro), este enclave se ha convertido en el lugar preferido para el baño infantil. Su escasa profundidad y su recinto cerrado confieren al Charcón un decidido aspecto protector que los padres agradecen a la hora del baño de los peques.

Sin embargo, el mayor atractivo de esta charca reside bajo el mar: más allá de la transparencia de sus aguas y de la confianza que inspira, el Charcón es, ante todo, una pequeña joya para los amantes de la fauna submarina.

El fondo submarino del charcón arranca con el típico suelo arenoso de grano rubio y evoluciona hasta convertirse, a unos 30 metros de la orilla, en un fondo rocoso repleto de teniques. El conjunto está flanqueado a ambos lados por formaciones rocosas, de apenas metro y medio de altura, a lo largo de cuyas paredes abundan rajones y minúsculas cuevas que harán las delicias de los que disfrutan metiendo la cabeza bajo el agua en busca de vida.

En los días de calma que siguen a las marejadas es normal encontrarse la entrada al Charcón cubierta de un enorme manto, singular potaje de algas donde predomina el color rojizo oscuro.

Aparte del curioso mejunje que se forma a veces en la orilla, en el charcón podemos encontrar una gran variedad de algas rojas, verdes y pardas. Algunas cubren las paredes rocosas que bordean la charca y otras se presentan sobre las piedras formando pequeñas praderas donde los peces bentónicos, como el lagarto o el rascasio, encuentran una guarida idónea desde la que acechar a sus presas.

Especialmente características de la zona son la parda "dictyota" o la roja "asparagopsis taxiformis" aunque, sin duda, la que más llama la atención es la verde "dasycladus vermicularis" (comúnmente llamada "deditos") que se encuentra a lo largo de los rajones que unen el charcón y los lisos.

La gran riqueza faunística del charcón asegura el avistamiento de invertebrados cualquier día del año. Sólo tenemos que acercarnos a los numerosos rajones de las paredes laterales del charco y nos toparemos con los más ilustres de Las Canteras.

La estrella de mar y su prima hermana la ofiura, el cangrejo araña, la verongia y su inseparable tylodina, la peineta, la vaca marina, varios tipos de erizos y cangrejos y otras especies más variopintas como la anémona o la chondrosia reniformis adornan el tapiz rocoso que envuelve al mágico recinto. En el charcón sólo hace falta pacienca y observar detenidamente: allí donde haya un hueco en la roca, allí encontraremos vida.

En esta reducida zona de Las Canteras, donde en verano se bañan cientos de personas cada día, la riqueza de la fauna marina es tal que resulta difícil de creer si uno no la ve con sus propios ojos. A sólo diez metros de la orilla y en medio de los bañistas conviven a diario multitud de especies; animales que se han acostumbrado a la presencia del hombre, al que ven como uno más en la charca.

Desde la araña y el lagarto en los primeros metros arenosos hasta el rascacio y la barriguda en las grietas que dan paso a Los Lisos, en el Charcón podremos ver viejas, sargos, salemas, lisas, fulas, abades, cabrillas y en no pocas ocasiones especies menos comunes como el medregal, el gallo, la lubina o el roncador.